por Montse Enguita

Foto de Yuri Catalano

Aprende como si fueras a vivir toda la vida y vive como si fueras a morir mañana. Charles Chaplin-

Ser alumn@ no es fácil. Ser profesor/a tampoco. Enfrentarse a lo que hay ahí fuera asusta. Preparar a los que van a salir ahí fuera infunde respeto y una carga inmensa de responsabilidad. Formar parte de “La Profesión” es un reto. Un objetivo. Pero para eso estamos aquí. Con ese motivo preparamos las clases, estudiamos, entrenamos, ensayamos. Dedicamos tiempo, energía y entusiasmo. El máximo posible de cada uno de ellos. Y lo que es muy importante, lo más importante en este sector: trabajamos en equipo.

Formamos equipos. Somos parte de equipos. Somos equipos. Un equipo es, según la RAE, un grupo de personas organizado para una investigación o servicios determinados. Los equipos, en cualquiera de sus acepciones, son tan eficientes como preparados estén sus integrantes. Y esa preparación no se basa única y exclusivamente en la adquisición de conocimientos teóricos y prácticos en múltiples disciplinas. Nuestro punto de partida como creadores, como artistas, como integrantes de equipos eficientes, eficaces y funcionales es el pensamiento crítico.

El pensamiento crítico como herramienta. Para cuestionar, para interrogar, para descubrir, para profundizar, para descartar, para polemizar, para aportar, para escoger, en definitiva, para tomar decisiones y llevarlas a cabo.

Y ponemos el pensamiento crítico al servicio de los proyectos de manera rigurosa, exhaustiva, poniendo en cuestión cualquier detalle, valorándolo por mínimo que sea, con rigor, planteándonos por qué de una manera y no de otra. La diferencia entre los buenos proyectos y los proyectos excelentes reside en la cantidad y la calidad de preguntas que nos planteamos, la cantidad y la calidad de respuestas que proponemos y en el acierto del equipo en la elección de estas últimas.

Las preguntas, las respuestas y las elecciones acaban formando la identidad del equipo como entidad creadora. Hagamos una aproximación lo más abierta, flexible, empática y concreta posible a cualquier aspecto de nuestro proyecto. Hagamos que nuestra aportación al equipo marque la diferencia. Fomentemos y alentemos al resto de los integrantes del equipo a que hagan la suya. Y esforcémonos en intentar que todo este trabajo, laborioso y a veces ingrato, se desarrolle en el mejor ambiente posible. Las preguntas, si se hacen sonriendo son más efectivas. Las respuestas, ofrecidas con cariño, son doblemente útiles.

Creemos y creamos. Creemos proyectos rigurosos y atractivos, tanto para el público como para nosotros. Creamos en nuestros proyectos y en nuestros equipos. Conjuguemos creer y crear. Creemos creyendo. Creamos en lo que creamos.

 

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