por Nuria Marín

Imagen de Pexels

La comunicación cultural es la disciplina que nos permite hablar con nuestro público y su entorno. Podemos ser unos fantásticos virtuosos o tener una propuesta artística completamente innovadora, pero si nadie lo sabe no podremos desarrollarnos profesionalmente. Con este objetivo, es básico conocer las principales herramientas y metodologías a nuestro alcance para poder hablar con el público de la forma más efectiva.

Para ello, lo primero que tenemos que hacer es determinar nuestro público y adecuar nuestro mensaje a sus códigos. Igual que no nos relacionamos igual con nuestro grupo de amigos o en la consulta del médico, tampoco lo haremos si nos dirigimos a un público adolescente seguidor de un grupo de K-Pop o treintañeros que puedan acudir a un festival de música electrónica.

Entre el artista y el público se encuentran los medios de comunicación, que nos ayudan a darnos a conocer y destacar sobre otras propuestas artísticas. Tener muy claro nuestro público objetivo, nos permite ser mucho más eficientes y escoger los medios de comunicación más adecuados para ese público. Cada medio de comunicación nos aportará un valor distinto en la construcción de la imagen pública de ese artista.

En función del contenido, hablaremos de medios generalistas o especializados. Los medios generalistas son aquellos en los que se dan cabida distintos contenidos y uno de ellos puede ser la cultura –junto con política, sociedad o actualidad, entre otros-. A estos medios es más difícil acceder y en general solo dan espacio a artistas con notoriedad y conocimiento generalizados. Aun así, una vez se accede a ellos, de una sola entrevista o presencia se llega a una cantidad de público muy amplia –que pueden estar o no interesados en la cultura-. Por el contrario, en los medios especializados o de nicho llegamos a un público mucho más reducido, pero con un claro interés por esa especialización -sea cine, música independiente o ilustración-. Así, llegaremos a menos gente, pero será concretamente nuestro público objetivo. Es por ello que los medios especializados son básicos y de gran utilidad para comunicarnos con nuestro público.

En función del tipo de medio podemos hablar de radio –ondas medias y musicales, televisión, prensa y blogs-. Cada uno de ellos nos aporta también un valor agregado distinto y son diferentes también el tipo de artistas que suelen tener cabida. En el caso de la música, por ejemplo, en televisión encontramos principalmente artistas muy conocidos por el gran público con buena capacidad de entretenimiento; en prensa los artistas mejor recibidos son aquellos con un discurso elaborado.

En esta gran cantidad de opciones, la figura del promotor de comunicación -no confundir con el promotor de conciertos- adquiere una gran importancia en este sentido. Se trata del profesional que gestiona esta comunicación, establece las estrategias y objetivos del plan de comunicación –haciendo coincidir los medios escogidos, con los intereses del público objetivo y los valores que se quieren transmitir- y realiza la intermediación entre el artista y los medios. Aquí es muy importante la relación personal entre el promotor y los responsables de contenidos y editores de los medios de comunicación, ya que será una baza importante a la hora de apostar o no por un artista, además por supuesto del talento, notoriedad y proyección artística del artista.

A pesar de todo lo que acabamos de comentar, cabe destacar que, en el mundo digital actual, los artistas ya no dependen únicamente de la recepción en los medios de comunicación tradicionales. Sino que tienen a su disposición medios propios que les proporcionan una comunicación directa con su público y no requieren de filtros ni intereses de terceras personas. Las redes sociales y la web, son una importante herramienta de comunicación directa con el público y conocer sus principales funciones y características es básico para darse a conocer.

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